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Pasar página ¿o arrancarla?

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Hace ya mucho tiempo que escribí Una historia de amor, relato que remataba con la frase “Esta historia aún no tiene final”.

Quien leyera los sucesivos post dedujo con facilidad que la historia no acabó bien; abandono, lágrimas, silencio, sufrimiento, esperanzas sin base alguna.

La resignación se instalaba por momentos en mi vida y otras veces me sobrevenía algún que otro ataque de rebeldía, donde mi corazón seguía preguntando porqué y mi mente intentaba calmarlo, repitiéndome a mi misma que solo me quedaba esperar a que curasen las heridas, ya que cada día que pasaba me confirmaba que el tiempo no era mi aliado, ni lo haría recapacitar ni él se daría cuenta que había cometido un error al alejarse…

Pasó el tiempo, él mantuvo su decisión.

Mi corazón ya no sangra, pero aún duelen las cicatrices, quisiera decir que he pasado página, pero aún me quedan dudas.

El otro día leí en FaceBook una de esas frases que invaden la red y que dice:

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Todos hemos leído historias de amor eterno, pasiones que lo vencían todo, que trascendían el tiempo y las distancias, de enamorados que se separaban y tras años de vida alejados y sin saber el uno del otro, se reencontraban y retomaban su amor con la misma intensidad del primer día…

Cada vez que leía una de esas historias, tenía la certeza de que solo eran posibles en las mentes de sus creadores, que solo personajes surgidos en la imaginación de un escritor podrían llegar a vivir ese tipo de experiencias.

Cuando me enamoré de él, llegué a creer que muchos de esos cuentos estaban basados en historias reales y que la nuestra también podría ser una de esas.

Teníamos todo en nuestra contra, pero confiaba en que venceríamos los obstáculos, sentía que nuestro amor lo podría todo, que si era paciente como una dulce Penélope, llegaría el día en que Odiseo regresaría por mi.

No sucedió, no regresó, los pretendientes los alejé porque ninguno me parecía lo suficientemente virtuoso para disputar el lugar que le tenía reservado secretamente.

Pero los pretendientes llegaron mucho después, primero hubo un tiempo de vacío y tristeza, de soledad auto infringida

Egoísmo, mentira, palabras vacías de contenido, personas que quieren recibir sin dar nada a cambio, que intentan sacar partido, capaces de decir lo que sea necesario para lograr su propósito, que no les interesa tener una conexión con otro ser, solo la satisfacción del momento.

Ese es el tipo de personas con las que me he cruzado y que lograron que mis instintos se agudizaran, la desconfianza aumentara y que me encerrara en mi misma.

Sé que aun quedan buenas personas en el mundo, pero sus pasos hasta el momento no se han cruzado con los míos.

También siento un extraña sensación, que muchas veces se vuelve certeza.

¿Y si Cupido ya ha lanzado todas las flechas que me correspondían para esta existencia?

Nunca he creído en eso de los amores que se construyen con amistad y cariño… pero tampoco creía en historias de amor eterno.

Todos mis dogmas se han puesto en tela de juicio.

Tal vez sea cierto lo que dicen y deba arrancar la página y comenzar a vivir…

Pero hay algo en lo que sí me mantengo firme.

Creo en la pasión que te arrastra y te vuelve loco, en el hechizo natural de las feromonas que te acercan a otro y te atrapan en su red.

Sin ese sacudón hormonal que inicie un contacto, no sé si será posible identificar a un nuevo compañero con quien comenzar a caminar.