Archivos Mensuales: enero 2013

Vivir solo

Estándar

Así como las personas, cada libro llega a nuestra vida en el momento justo, ni antes ni después.

Llegan porque tenemos algo que aprender, una visión, un punto de vista, algo concreto que en ese instante de nuestra existencia, sólo ellos podrán mostrarnos (libros o personas).

En el instituto, un profesor dijo algo que me quedó grabado con respecto a la lectura y a los libros: si al menos se logra recordar una palabra o una frase de cada libro que leas, éste habrá cumplido su misión.

Desde hace bastante tiempo, cuando termino de leer un libro, hago anotaciones, transcribo frases o pasajes que considero relevantes, que me llegan al alma o me clarifican las neuronas.

Hoy quiero compartir una lectura reciente, que me impactó porque las palabras de un personaje se cristalizaron en la boca de una persona real que acababa de conocer, en una metamorfosis mágica que pocas veces me ha sucedido.

…..

“Pero ¿a qué llaman vivir? Para mi vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permitir que nos humillen o nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta cien como hacía en Pato Donald… Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía, y vivir es explicarse y llorar… y vivir es reírse…”

Fragmento de “Caperucita en Manhattan”, de Carmen Martín Gaite

Los libros y las personas pasan por nuestras manos, por nuestra vida y deben continuar su camino, lo importante es que cada uno deje al menos en nosotros una enseñanza.

Lo que nadie me dijo, es que una vez que se aprende a vivir solo, es muy difícil abrir nuevamente el corazón, colocar dos almohadas, hacer un espacio para otro, preparar el lecho para que se pueda entrar por ambos lados de la cama.

Silencio, amores que matan

Estándar

Que duro es el silencio.

Corta, como una daga afilada rozando la fina piel que cubre las venas.

Silencio de una casa vacía, silencio de un e-mail sin respuesta, de una llamada sin contestar.

Silencio, cuánto daño hace esta frialdad, esta indiferencia.

Las palabras dicen mucho, pero el silencio dice más.

Nunca usé palabras para herir, sin embargo utilizas el silencio para matar.

Tienes el poder, cual puñal en la mano.

Te veo en mis sueños tal como eres, cobarde, una mano alzada sosteniendo el frío acero y la otra, con un dedo sobre esos labios que tanto besé.

Poderoso, contemplas cómo me desangro, te quedarás en silencio hasta que derrame la última gota.

silencio2for jgfr